sábado, 3 de abril de 2010

ARTE Y MORALIDAD: UN PROPÓSITO DE LA VIDA EN KANT

"Kant odiaba el romanticismo. Detestaba toda forma de extravagancia, de fantasía, lo que él llamaba el Schwärmerei: cualquier tipo de exageración, misticismo, vaguedad, confusión. Sin embargo, se le considera con justicia uno de los padres del romanticismo, en lo que hay cierta ironía."[1] Schiller presenta el mejor testimonio de la recepción romántica provocada por el genio de Kant y de la que ya no podrá librarse en lo sucesivo. Kant no emplea nunca la palabra "empatía" o "proyección sentimental", lo que se convertirá en una de las divisas de la filosofía estética del romanticismo y que además puede ser deducible de su aportación filosófica a la teoría de lo sublime.